Oigo un ruido metálico...lo reconocería en cualquier parte, la hebilla de ese cinturón, tan difícil de abrir... debe estar poniéndose los pantalones.
Abro un ojo, con la cara todavía apoyada en la almohada, y me topo con su espalda. Se agacha, coge la camiseta, le da la vuelta y se la pone, sin ningún ciudado, como siempre. Me encanta como se mueve, es tan personal.
Se vuelve para despertarme y cierro el ojillo rápidamente, pero me ha visto:
- ¡¡sé que estás despierta!!
- mmmm
- es tardísimo, tenemos que irnos. Levaaaaaaaaaanta!
- mmmm
Me da un beso para convencerme.
Poco después, se oye otra vez la hebilla, esta vez chocando contra el suelo.
Qué tierno =) Así da gusto despertarse!
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