viernes, 25 de junio de 2010

nubes y humanos

Aun recuerdo la primera vez que me di cuenta de que mi forma de escribir era cursi. Tenía 14 años y nos habían pedido en el colegio que nos pusieramos en la piel de un objeto inanimado.
A medida que mis compañeros leían sus 2 párrafos sobre un lápiz que no quería escribir, me fui encogiendo en mi asiento, ¿cómo iba a leer mi redacción sobre los sentimientos de una nube que recorre el mundo aprendiendo cosas de los humanos y envidiándolos por todo lo que podían hacer?
Hoy me viene esto a la cabeza mientras miro las nubes que, estoy segura, me miran de manera amenazadora ¡Va a llover, nena, ponte a cubierto! Las nubes de hoy son un poco chulas, demasiado, pero quizá, como todos los que van (vamos) de duros por el mundo, tengan su corazoncito. Me arriesgo y me expongo a su ira. Y empieza a llover, suave, una gota tras otra, como acariciándome, agua a la temperatura justa para alegrar mi piel en este inicio atípico de verano. Lluvia que me limpia el estrés y hace que sonría sola por la calle. Sonriendo a las nubes, claro.

2 comentarios:

  1. Es bonito escribir de forma cursi: implica un extra de senibilidad. Y si te sirve de algo, tu entrada de hoy no me parece nada cursi =)

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  2. oh dios, yo también me di cuenta durante una redacción en el colegio, casi me muero de vergüenza...jajajaa y al final no fue para tanto! :)

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para aprender de los demás...